Día a día es un proceso físico y personal distinto... Desde hace seis meses emprendí éste proyecto de irme del país y hoy, cuando más se acerca la fecha, entiendo cuanta repercusión tiene la onda expansiva de mi decisión. Desconozco si hay un método para éste tipo de momentos; si hay pasos implícitos a seguir o sí como mínimo hay que tener un proyecto con todo y título. De ser el caso, pues yo voy extemporánea a la idea... No tengo más que bosquejos y una enorme esperanza que me hace sentir que estoy haciendo lo correcto. Claro, tengo mentalmente ciertos pasos pautados que dar pero, como planificar en éste país no es cosa sencilla pues he tenido que aprender a fluir con las circunstancias. Cosa que como buena leo se me hace casi genéricamente y astrológicamente imposible.
Si usted está pensando en dar el paso le cuento que será un proceso extenso y casi filosófico de día a día en donde evaluará cada acción como un compendio de circunstancias hiladas, como si alguien lo estuviese probando a nivel de paciencia y fuerza espiritual. Como si una fuerza mayor lo expone a suficiente calor como para medir la calidad de tu acero.
Originalmente debo confesar que el presupuesto que tengo lo he hecho de a poco y padeciendo todos los matices de la economía de éste país que en ocasiones es más candela que "rivera del Arauca vibrador". No indagaré en detalles -porque sería aburrirlos- pero poco a poco lo he conseguido por unos caminos más verdes que otros. Es que uno para irse no requiere plata solamente (porque tenerla no te da absolutas garantías pero sí sabemos cuanto ayuda) sin embargo, se requiere por sobre todas las cosas cojones, eso sí es sin duda requisito indispensable. Todo empieza a tener un aire melancólico; el tiempo en familia, el compartir con los ahijados, las cervezas con los amigos... No he llorado aún, creo que tantas cosas pendientes no me han dado el tiempo. Pero los veo llorar a ellos y me siento un poco egoísta por hacerlos pasar por ésto aunque para todos ahora mismo sea la versión más tierna de Chuck Norris. Me dicen que soy valiente y que tengo bolas (cuando tengo es ovarios pero agradezco la expresión porque me hace sentir que tengo barba y soy leñador), yo por mi parte creo que aún no caigo en cuanta de todo, pero si algo tengo claro es que no deseo despedidas en la puerta del aeropuerto.
Ayer por ejemplo pasé -literalmente- todo el día vaciando gavetas y sacando cosas que no podré llevarme y que me ocupan cierto perímetro de mi cuarto. Como buena radical casi sacada de la familia de Bakunin empecé a vender mis muebles y ya logré se llevaran mi peinadora y dos mesas de noche. Creo que indirectamente quiero hacer cada día más real el hecho de que me voy, quiero estrujarme la vista con un cuarto vacío y despegarme espiritualmente de cualquier apego por cosas que no llevaré conmigo. Honestamente me asombraron dos eventos, el primero de ellos es que albergaba un sin fin de papeles y objetos sumamente innecesarios que colmaron dos bolsas negras de basura hasta el tope. Tal vez no suene a algo grandioso, pero yo era de las que veía programas de "acumuladores" y pensaba "pobre gente", lo mío no llegó hasta el techo pero tampoco fue menos doloroso ver como tenía medio bosque en las gavetas, un papelero digno de archivos de alcaldía. El segundo por su parte, es que me conseguí con cosas que me movieron infinitamente el alma y el recuerdo. Como buena masoquista las leí y cada una eran como una aguja de cama de faquir que iba colocando para luego acomodarme y seguir sufriendo como Candy cuando perdía a sus 436 amores. Y pensé -en mi momento de Thalia en novela mexicana- qué pasaría si éste proyecto en vez de haberlo emprendido sola hubiese sido con él? con el dueño de todas esas cartas y mensajes. Señores no sigan mi ejemplo, no remuevan cosas que no hacen falta, no contacten al pasado que no les cabe ni sirve en la maleta. Fue tan absurdo cuando caigo en cuenta de todo (porque de paso se lo hice saber) y creo sentí el mismo bochorno de un mono andando en bicicleta por la calle con un traje de circo.
El caso es que, tengo un cuarto con cada vez menos cosas. Un espíritu en reconstrucción constante y un cuerpo físico que sabe que debe resumir 26 años en una maleta que como máximo sólo puede llevar 30kgs. de vida... Una realidad de país que a diario me hace sentir un ninja esquivando las medidas de Maduro que devaluán cualquier espíritu, pero con todo y eso se logra, créanme, se logra!.
Les conté sobre mi pasaporte que aún no tengo y mi inexistente cupo cadivi? esas han sido mis piedritas a brincar en fechas recientes... Pero mejor prefiero dejar eso para otra entrada y contarles que logré con valentía empezar a regalar mis libros y películas -otro pendiente más que importante- Sólo llevaré conmigo rayuela y cien años de soledad... Eso fue de las cosas más difíciles que me ha tocado en éstos días (cosa que entenderá quien encuentre compañía en los libros) pero creo que oficialmente soy adulta pues... Ay no! ni tanto... Sin engaños, me cuesta la vida dejar mis libros pero mínimo trato de darlos a quien creo puede brindarles un puesto digno. Si está interesado en uno, pregúnteme y le haré una entrevista, o mínimo me aseguraré de que usted no sea de esos que le doblan la puntica a las páginas. Eventos recientes esos que les he contado... Ojalá pudiera enterarme de cómo van sus planes, los planes de alguno que me lea por casualidad! Sé que no debo ser la única, sé que hay otros como yo afuera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario